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Cada año ocurre lo mismo. 

Empiezan los primeros días de sol, las terrazas se llenan, el ánimo mejora… y, casi sin darte cuenta, aparecen los estornudos, el picor de ojos y esa congestión que no sabes si es un simple resfriado o el inicio de la alergia primaveral.

La alergia primaveral no aparece de golpe, se va gestando poco a poco mientras aumenta la concentración de polen en el ambiente. Y lo que realmente marca la diferencia no es lo que haces cuando ya estás completamente saturado, sino cómo te preparas antes de que llegue la primavera.

Muchos pacientes llegan a la farmacia cuando ya no duermen bien, están irritables y sienten que la primavera les pasa por encima. Pero la realidad es que anticiparse cambia por completo la experiencia. Entender qué está ocurriendo en tu cuerpo y empezar a cuidarlo desde los primeros síntomas puede evitar semanas de malestar innecesario.

Porque no se trata solo de tomar algo, se trata de hacerlo en el momento adecuado.

¿Alergia primaveral o resfriado? Cómo diferenciarlos sin confundirte

Es una de las preguntas más frecuentes en la farmacia, y es normal. Los síntomas pueden parecer similares al principio, pero el cuerpo da señales claras cuando sabes interpretarlas.

La alergia primaveral suele manifestarse con estornudos repetidos en cadena, picor en nariz, garganta y ojos, lagrimeo constante y mucosidad transparente y abundante. No suele haber fiebre y los síntomas empeoran claramente al aire libre o en días con alta concentración de polen.

En cambio, el resfriado suele ir acompañado de malestar general, algo de fiebre, dolor muscular y una mucosidad más espesa. Además, tiene un inicio más brusco y una duración limitada de entre cinco y diez días.

La alergia, sin embargo, no tiene una duración concreta. Puede mantenerse mientras continúe la exposición al alérgeno. Por eso muchas personas sienten que “no se curan nunca”, cuando en realidad su sistema inmunitario sigue reaccionando al polen.

Saber diferenciarlo es clave para empezar el tratamiento adecuado desde el principio y no perder tiempo con soluciones que no funcionan.

Por qué cada año la alergia primaveral parece más intensa

Muchos pacientes nos dicen: “Este año la noto peor que nunca”., y no es solo una sensación.

La exposición acumulativa al polen, el aumento de la contaminación ambiental y el estrés crónico hacen que el sistema inmunitario esté más reactivo. El cuerpo interpreta el polen como una amenaza y responde generando inflamación en las mucosas.

Si además se retrasa el inicio del tratamiento, la inflamación se perpetúa y cuesta más controlarla. No es que tu alergia sea “más fuerte”, es que probablemente has empezado a tratarla cuando ya estaba desbordada.

Aquí es donde la prevención precoz marca la diferencia. Actuar cuando aparecen los primeros síntomas, incluso antes, si sabes que cada año te ocurre lo mismo, reduce la intensidad del cuadro y mejora mucho la calidad de vida durante toda la estación.

Qué tomar para la alergia primaveral y cuándo empezar

No existe un único tratamiento válido para todos, la elección depende de la intensidad de los síntomas, de si afectan más a la nariz, los ojos o los bronquios, de la edad y de la medicación habitual.

En farmacia valoramos cada caso de forma individual.

Los antihistamínicos  de última generación ayudan a controlar el picor, los estornudos y la mucosidad sin provocar tanta somnolencia como los antiguos. Son una buena base cuando los síntomas son generales.

Cuando la congestión nasal es protagonista, los sprays nasales específicos con acción antihistamínica o corticoide local permiten actuar directamente sobre la inflamación. Bien utilizados, son seguros y muy eficaces.

Para el picor ocular, los colirios antialérgicos alivian el escozor y el lagrimeo en pocos minutos, algo que agradecen especialmente quienes pasan muchas horas al aire libre o frente a pantallas.

Y hay un gesto que muchas veces se infravalora: el lavado nasal con soluciones de agua de mar isotónica o hipertónica. Productos como las soluciones de higiene nasal disponibles en Plenafarma ayudan a arrastrar el polen y reducir la carga inflamatoria diaria. No es un simple lavado, es prevención activa.

En algunos casos, complementar con apoyo natural modulador de la respuesta inmunitaria puede ser útil. Existen opciones específicas en Plenafarma que ayudan a preparar el organismo antes de la temporada alta de polen, especialmente en personas que cada año repiten el mismo patrón.

La clave no es tomar más cosas, es empezar a tiempo.

Cómo prevenir los síntomas de la alergia primaveral desde casa

Prepararse frente a la alergia primaveral no depende solo de la medicación, hay pequeños gestos diarios que cambian mucho el resultado.

Ventilar la casa a primera hora de la mañana, cuando la concentración de polen es menor, ayuda a reducir la exposición. 

Evitar tender la ropa en exteriores en días de alto recuento de polen impide que las partículas se acumulen en tejidos que luego estarán en contacto con tu piel.

Usar gafas de sol al aire libre protege los ojos de la entrada directa de polen. 

Ducharte y cambiarte de ropa al llegar a casa elimina los restos acumulados durante el día.

Y algo fundamental: realizar lavados nasales diarios durante la temporada alta.

En Plenafarma dispones de soluciones de agua de mar adaptadas a adultos y niños que ayudan a mantener las mucosas limpias y menos reactivas.

No son grandes sacrificios, son pequeños hábitos que evitan que el sistema inmunitario esté constantemente activado.

Cuándo consultar por alergia primaveral y no normalizar el malestar

Hay personas que llevan años diciendo “yo siempre estoy así en primavera”. Se acostumbran a dormir mal, a respirar peor, a estar irritables.

Pero no deberías resignarte.

Si notas que los síntomas son cada vez más intensos, que aparece dificultad respiratoria, que el tratamiento habitual deja de funcionar o que afecta a niños pequeños, es importante revisar la pauta.

La alergia mal controlada puede afectar al rendimiento escolar, al descanso y al estado de ánimo.
Recuerda, no es solo un picor de nariz.

En Plenafarma no nos limitamos a dispensar, valoramos tu caso, revisamos lo que estás tomando y adaptamos la recomendación a tu situación real o te derivamos a tu médico.

A veces un cambio es mínimo lleva a un resultado enorme.

Este año prepárate a tiempo frente a la alergia primaveral

La alergia primaveral no tiene por qué arruinarte la estación más luminosa del año. La diferencia está en anticiparte, en escuchar las primeras señales de tu cuerpo y en no esperar a estar completamente saturado.

Si cada primavera repites la misma historia, quizás este sea el momento de hacerlo distinto.

Puedes escribirnos por WhatsApp con la palabra ALERGIA y te haremos unas preguntas rápidas para orientarte según tus síntomas concretos.

O, si lo prefieres, pásate por la farmacia y lo vemos contigo con calma.

Cuidar tu salud no es reaccionar cuando ya no puedes más.
Es actuar a tiempo.

Y en eso, no estás solo.

Consulta los niveles de alergia

Haz clic aquí para consultar la web de SEAIC y conocer los niveles de alergia de tu zona y encontrar tu alergólogo más cercano

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los síntomas más comunes de la alergia primaveral?

Los síntomas más habituales son estornudos frecuentes, congestión nasal, picor de ojos, lagrimeo, tos seca y sensación de nariz tapada. En algunos casos también puede aparecer fatiga o dificultad para dormir debido a la congestión.

¿Cuándo suelen ser más altos los niveles de polen?

Los niveles de polen suelen ser más elevados por la mañana y en días secos y ventosos. Durante la primavera, las gramíneas y el olivo son los principales responsables de los síntomas alérgicos.

¿Cómo puedo reducir los síntomas de la alergia al polen?

Se recomienda evitar salir en horas de máxima concentración de polen, usar gafas de sol, ventilar la casa a última hora del día y lavar la ropa tras estar al aire libre. También pueden utilizarse antihistamínicos o sprays nasales recomendados por el farmacéutico.

¿Cuándo debería acudir a la farmacia o consultar a un profesional sanitario?

Si los síntomas son persistentes, intensos o afectan al sueño y la calidad de vida, es recomendable consultar con un profesional sanitario para recibir el tratamiento más adecuado.